martes 21 de febrero de 2012

Relaciones públicas para generar negocio. Ideas de Paul Holmes.



Hoy he asistido a una magnífica conferencia de Paul Holmes, editor jefe de The Holmes Report y un auténtico experto mundial en Relaciones Públicas. Durante su presentación, organizada por Inforpress y Dircom, ha derrochado sentido común. Me gustaría compartir en este breve post tres de sus ideas más interesantes y con las que estoy muy de acuerdo:

"Estamos viviendo en una era de transparencia radical". No estoy muy seguro de que sea exactamente así, pero de lo que sí estoy seguro es de que estamos en un momento en el que cada vez es más difícil ocultar malas prácticas corporativas y en el que es del todo inadecuado practicar la táctica del avestruz. Aún así, a día de hoy, seguimos conociendo responsables de comunicación, de relaciones públicas o incluso máximos directivos de organizaciones que se empeñan en mirar para otro lado, obviar espacios de relación como las redes sociales, y en seguir gestionando la imagen y la reputación corporativa exclusivamente a través de los medios convencionales o incluso a golpe de campaña de publicidad.

"Las habilidades de relaciones públicas son cada vez más importantes para las compañías, lo que es una mala noticia para los CEOs". Si ya hace tiempo que uno de los fundadores de HP dijo que el "marketing es demasiado importante para dejarlo solo en manos del departamento de marketing", no cabe duda que se puede decir lo mismo de las relaciones públicas. Los CEOs suelen ser líderes de opinión y deben asumir el rol de las relaciones públicas desde el convencimiento de que una buena gestión de las mismas redundará positivamente en la cuenta de resultados y una mala gestión puede llevar a la compañía a la ruina. De nada sirve desarrollar grandes campañas de imagen si no hay un cambio cultural de todos los integrantes de la organización, empezando por su primer directivo. Paul Holmes puso como ejemplo una campaña de una cadena de comida rápida en el que se comunicaba un claim muy atractivo: "Nos encanta verte sonreir". El problema era trascender de la publicidad al comportamiento corporativo de los empleados del restaurante, quienes no habían sido entrenados ni siquiera para mirar a los ojos al cliente. Es decir, una magnífica campaña de publicidad, pero una pésima experiencia de cliente.

"Uno de los mayores problemas de la gente que nos dedicamos a las relaciones públicas es nuestra educación: nos han enseñado en las facultades de periodismo, en lugar de en las escuelas de negocio". Más claro, agua. Si los responsables de comunicación aspiramos a gestionar de forma coherente y global las relaciones públicas de nuestra organización, hay que tener un profundo conocimiento del negocio. Se acabaron los dircom especializados en la nota de prensa o cuyo único valor añadido es el tener el contacto clave en la redacción del periódico. Tampoco vale el perfil del típico "community manager" cuya máxima aportación es un gran conocimiento de las diferentes herramientas del social media. Esto va de visión estratégica, de añadir valor al negocio, y para eso hay que entenderlo bien y ser partícipe activo del mismo. Como muy bien indicó Paul Holmes, "mientras sigamos midiendo la efectividad de las relaciones públicas en impactos en los medios o fans en la redes sociales y no en términos de negocio, muy mal vamos".

En fin, como decía al principio, grandes dosis de sentido común que deberían hacernos reflexionar.



Otros posts relacionados con este tema en los blogs de:

Blog de Núria Vilanova
PR Noticias
Marketingdirecto.com

martes 10 de enero de 2012

¿Qué es el storytelling y para qué sirve?



El storytelling es una de las formas más antiguas de comunicación. De hecho esta técnica narrativa, previa a la escritura, es tan antigua como el propio ser humano. Se utilizaba para entretener pero, sobre todo, para transmitir el conocimiento entre una generación y otra. Consiste en convertir una idea o mensaje en una pequeña historia.

Su eficacia radica en la extraordinaria capacidad del ser humano de recordar historias o cuentos. De alguna manera se establece una conexión emocional entre el narrador y su audiencia que hace que el mensaje perdure mucho más en el tiempo.

Cualquier persona que tenga hijos o se relacione habitualmente con niños pequeños utiliza esta técnica de forma natural al contar cuentos o pequeñas historias que ilustran algún concepto que se quiere explicar. Todas esos pequeños relatos suelen incorporar una moraleja que, en realidad, es la esencia del mensaje que se pretende transmitir al niño.

Pues bien, si trasladamos este concepto al mundo de la comunicación en público veremos que “la moraleja” se convierte en el mensaje clave que deseamos comunicar a nuestra audiencia. Es decir, seguimos asumiendo que comunicar emocionalmente es mucho más eficiente que la pura transmisión de información. Por tanto, podemos afirmar que el storytelling es un método probado para comunicar de forma efectiva y para generar empatía con la audiencia.

La clave de este tipo de historias es que contienen analogías, metáforas, etc. que hacen que ideas complicadas se conviertan en sencillas y memorables. Si usted busca con detenimiento en su memoria, seguro que encontrará una historia que, debidamente adaptada al propósito de su discurso, le ayudará a “vender” mejor su mensaje.

Si le resulta difícil desarrollar su propia historia, puede recurrir al uso de pequeñas anécdotas o experiencias personales que ilustren el sentido de su mensaje.

Quizás uno de los ejemplos más conocidos de todos los tiempos es el famoso discurso que Martin Luther King dio en 1963 en el Lincoln Memorial de Washington y que ha dejado en nuestra memoria su frase “I have a dream”. Su intención era explicar al mundo su visión y lo hizo a través de una pequeña historia que se ha convertido con el paso del tiempo en un gran mito.

Otro ejemplo más moderno de storytelling es el discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford. Durante su alocución a los alumnos recién graduados Jobs presenta hasta tres historias personales que contienen las claves de unos mensajes que han perdurado hasta hoy y que, sin duda, seguirán siendo recordados durante muchos años.

domingo 18 de diciembre de 2011

Aplica la lógica comercial a tus presentaciones en público



Frecuentemente nos enfrentamos a la preparación de una presentación de una forma bastante mecánica. Solemos empezar conectando el ordenador y abriendo el Power Point. A partir de ahí, empezamos a recopilar contenidos (casi siempre de otras presentaciones) y nos ponemos a trabajar en modo "corta y pega".


Se nos olvida, por tanto, cuál es el verdadero propósito de nuestra presentación. Puede ser que nuestro jefe nos haya pedido que mostremos el plan de lanzamiento de un nuevo producto, puede ser que tengamos que explicar la reorganización de nuestro departamento o puede que tengamos que justificar la razón por la que queremos contratar a un nuevo vendedor. Si buscamos un denominador común a todas estas situaciones, nos encontraremos con que en todos los casos tenemos que vender una idea o, como dirían los expertos en personal branding, vendernos a nosotros mismos.

Si partimos de esa premisa y aplicamos la lógica del proceso de venta a nuestra presentación, tendremos muchas más posibilidades de que el resultado sea efectivo y consigamos vender nuestra idea a las personas que nos están escuchando. Es importante aclarar que vender en este contexto equivale a persuadir, motivar, influir, convencer, etc. Como bien dice el famoso gurú del marketing Seth Godin, "hacer una presentación es hacer una venta emocional".

Por tanto, la clave está en hacerse unas preguntas muy concretas antes de empezar a preparar la presentación:

- ¿Qué quiero conseguir con mi presentación?
- ¿Qué mensaje fundamental quiero que todo el mundo recuerde cuando haya finalizado mi presentación y mucho tiempo después?
- ¿Qué acción quiero que tomen mis interlocutores después de haberme escuchado (lo que en lenguaje publicitario se llama call-to-action)?

En ocasiones, contestar a estas preguntas de forma concreta y clara nos puede llevar más tiempo que la elaboración posterior de la presentación. Pero, sin duda, se trata de una etapa que no debemos obviar si queremos ser realmente eficaces en nuestra comunicación.


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jueves 15 de septiembre de 2011